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«Parábola anónima sobre el miedo a decidir»

La puerta que nunca abrió

Un hombre entró en una habitación con decenas de puertas.

Sobre cada una había una promesa diferente: amor, paz, fama, poder, salud, riqueza, felicidad.

Entonces escuchó una voz que le dijo:

Puedes abrir la puerta que quieras, pero una vez que elijas, no podrás volver atrás.

El hombre sintió miedo y pensó:

—¿Y si me equivoco? ¿Y si existe una puerta mejor?

Así que decidió esperar y reflexionar.

Pasaron horas.
Pasaron días.
Pasaron semanas.
Pasaron meses.
Pasaron años.

Y nunca abrió ninguna puerta.

Entonces la voz volvió a escucharse:

Tu tiempo ha terminado.

Sorprendido y molesto, el hombre respondió:

—¡Pero si nunca elegí!

La voz contestó:

Sí elegiste. Elegiste el miedo.

Y en ese instante todas las puertas desaparecieron.

Lo único que quedó frente a él fue el arrepentimiento.

Moraleja:

La indecisión también es una decisión.

Muchas veces no perdemos oportunidades por equivocarnos, sino por esperar demasiado para actuar.

Ninguna puerta garantiza el éxito, pero la puerta que jamás se abre nunca conduce a ningún lugar.

La vida recompensa más a quien se atreve a decidir y corregir el rumbo, que a quien pasa los años esperando la decisión perfecta.

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