«Las palabras»: Juan Villoro

La muerte de Maradona hizo que el mundo se inundara con un torrente mediático. Genial en la cancha, el 10 albiceleste cometió toda clase de tropelías fuera de ella y no tuvo empacho en reconocerlo. Su contradictoria personalidad lo convirtió en semidiós de la afición y pecador arrepentido. Aunque decidió su suerte, la sociedad del espectáculo, que estimuló sus caprichos y lo colmó de presiones, no fue ajena a sus despropósitos. El aluvión de comentarios demuestra que todos son insuficientes. En forma paradójica, lo indescriptible no admite el silencio. La…

Leer más